Natalia P. Peña
Soy
esencia que carece de filtros, esencia sumergida en recuerdos, lágrimas y
suspiros. Soy el sonido más débil, soy el vaho de la madrugada y la melancolía
del atardecer.
Sapiosexual, lectora de lo más profundo del ser humano,
soy alma, carne y hueso, soy un montón de ideas envueltas en un solo
pensamiento.
EL PODER DE LA NOCHE
La misma noche se cansó de ser fiel testigo
de mis insomnios por inútilmente revivir nuestros besos.
La luna se durmió, ya no brilla, ya no me habla
está celosa porque piensa que te quiero mucho más.
Solo queda el viento que a veces me habla de ti
me persigue para inventarme algún dato de ti.
Pero cómo hago dime, para apagar ese fuego
que no cesa, alimentando mi alma para no cansarse
de escribirte. Y es que no solo te escribo, también
te pienso, te sueño y te leo.
SIN MÁS QUE DECIR
Mas que palabras, versos
Mas que versos, tu boca
Que me obliga a escribirte
Que me obliga a perpetuarte.
DIME
Pero dime que por mi te juegas todo
Para decirte cuál es el juego.
Dime que por mi estas dispuesto a leerme
a escucharme porque yo te ofrezco
alma, vida y cuerpo.
Pero dime que te animas a quererme
Porque el amor no se vive de un solo lado.
UNO
Para todo aquel que vive de esperanzas y amor
le es difícil olvidar, porque en cada beso, cada abrazo
y cada palabra que se dice y se da, entrega una parte de
si mismo
una idea, una ilusión inequívoca de toda afirmación.
Pero que mas da, para todos aquellos
Que vivimos del amor y las esperanzas lo único
Que nos conforta es que el amor y la esperanza
también se alimentan de nosotros.